
Crear espacios agradables, tranquilos y estimulantes puede ser especialmente beneficioso para algunos niños dentro del espectro autista. Con este escenario, las plantas para niños con autismo pueden convertirse en un recurso que aporta facilidad para acercarlos a la naturaleza, fomentar algunas rutinas interesantes y crear ambientes más acogedores.
Aunque cada niño tiene unas necesidades diferentes, cuidar de una planta puede ofrecer oportunidades de aprendizaje y de participación plenamente adaptadas a sus intereses y personalidad. ¡Merece la pena cuidar a los más pequeños!
¡Todo lo que pueden aportar las plantas para niños con autismo!
Mantener el contacto con la naturaleza es la mejor opción
Hablando de las plantas para niños con autismo, hay que decir que la naturaleza puede proporcionar experiencias para los sentidos muy variadas y divertidas. Los colores de las hojas, las diferentes texturas existentes, los aromas y los sonidos asociados a un jardín o a una planta permiten descubrir el entorno poco a poco, proporcionando una aventura que se realiza de manera progresiva. Para algunos niños, estas experiencias pueden resultar relajantes y motivantes, mientras que otros pueden mostrar especial interés por prestar atención a cómo cambian las plantas con el paso del tiempo. ¡Les encanta verlas progresar!
Además, tener plantas cerca puede contribuir a crear un espacio visualmente agradable y de absoluta calidez. En casa, en un aula o en un pequeño jardín, pueden utilizarse para introducir elementos naturales sin necesidad de realizar actividades demasiado difíciles de seguir para quienes tienen autismo.
Cuidar una planta es realmente beneficioso
Una de las principales ventajas de incorporar plantas a las actividades de los más jóvenes de la casa es que permiten establecer pequeñas rutinas. Regar, comprobar el estado de las hojas, colocar la maceta en un lugar óptimo o, simplemente, observar si crece correctamente son acciones sin complicaciones que pueden repetirse de forma frecuente.
Estas tareas también pueden ayudar a trabajar conceptos relacionados con la responsabilidad. Por ejemplo, el adulto puede acompañar al niño siguiendo siempre los mismos pasos, ya que las ruinas les favorecen. Hablamos de coger la regadera, poner una cantidad determinada de agua y devolverla a su lugar. Con el tiempo, esta forma de actuar puede convertirse en una actividad familiar que forma parte de la vida diaria.
Las plantas también ofrecen oportunidades para desarrollar la atención y la observación, un déficit que puede llegar a estar asociado con el autismo. El niño puede fijarse en si aparece una hoja nueva, en el cambio de color de una flor o en el crecimiento de un nuevo tallo. De esta forma, una actividad rutinaria se puede transformar en algo que tiene grandes ventajas en el ámbito de la educación.
¿Qué tipo de plantas resultan más adecuadas?
Esta decisión siempre va a estar basada en las características y preferencias del niño. Puede ser recomendable comenzar con plantas resistentes y fáciles de cuidar, que no requieran una atención constante y un exceso de responsabilidad. Las plantas aromáticas pueden resultar muy interesantes por sus olores, mientras que algunas especies con hojas de formas variadas permiten trabajar la exploración visual y táctil. ¡Todo ayuda!
También es importante tener en cuenta la seguridad. Conviene comprobar que las plantas elegidas no sean tóxicas y hay que evitar aquellas que tengan espinas o elementos que puedan suponer un riesgo para el pequeño. Si el niño tiene sensibilidad ante determinados olores o texturas, es preferible respetar sus preferencias y buscar alternativas con las que se sienta realmente cómodo.
Actividades que se pueden realizar con plantas
El cuidado de las plantas no tiene que limitarse solo a regarlas. Se pueden plantear actividades adaptadas a diferentes edades y capacidades cognitivas. Por poner un ejemplo, el niño puede ayudar a colocar etiquetas con los nombres de las plantas, contar cuántas hojas tiene una determinada maceta o realizar fotografías para ver cómo es su evolución con el paso del tiempo.
Otra posibilidad es crear un pequeño calendario visual del cuidado de las plantas. Cada día puede incluir una tarea concreta y fácil de identificar y realizar. Este recurso puede facilitar la comprensión de la actividad y convertirla en una rutina que no plantea ningún tipo de dificultad
Por otro lado, en el ámbito educativo, las plantas para niños con autismo también pueden utilizarse como punto de partida para trabajar vocabulario, colores, tamaños, cantidades y conceptos temporales. ¡Les vienen muy bien!